AML (Anti-Money Laundering) es el conjunto de controles con que el sistema financiero detecta e impide que dinero de origen ilícito se disfrace de plata legítima. Incluye verificar la identidad de los clientes, entender el origen de sus fondos, monitorear transacciones y reportar operaciones sospechosas a las autoridades.
En Colombia esto se materializa en el SARLAFT, el sistema que las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera deben aplicar, con reportes a la UIAF. Por eso el banco te pide declarar el origen de tus fondos, actualizar datos periódicamente y justificar movimientos inusuales frente a tu perfil.
Como usuario, responde con información veraz y ten a mano soportes de ingresos grandes, como la venta de un carro. Nunca prestes tu cuenta ni recibas transferencias de desconocidos a cambio de comisión: esa práctica te convierte en 'mula' financiera y puede traerte bloqueos y problemas legales.