Es el cobro periódico que hace el administrador de un fondo de inversión por gestionar tu dinero. Se expresa como un porcentaje anual sobre el valor administrado y se descuenta día a día del valor de la unidad, así que nunca ves un cobro directo: la rentabilidad que te muestran normalmente ya la trae restada.
En Colombia la encuentras en los FIC de fiduciarias y comisionistas, en fondos de pensiones voluntarias y en fondos que compras a través de plataformas locales. El reglamento de cada fondo, vigilado por la Superfinanciera, debe indicar exactamente cuánto cobra y sobre qué base lo calcula.
Una diferencia de comisión que parece pequeña se vuelve enorme con los años por el interés compuesto. Antes de entrar a un fondo, compara su comisión con la de alternativas similares y confirma si la rentabilidad histórica publicada ya la descuenta: dos fondos parecidos pueden dejarte resultados muy distintos.