El costo de oportunidad es el valor de la mejor alternativa a la que renuncias cuando tomas una decisión. No aparece en ningún extracto, pero es un costo real: cada peso y cada hora que dedicas a una opción dejan de estar disponibles para otra. Es la base del pensamiento económico aplicado a lo cotidiano.
Piénsalo con ejemplos locales: dejar tus ahorros en una cuenta sin intereses tiene como costo de oportunidad el rendimiento que habrías obtenido en un CDT o un fondo de inversión colectiva. Comprar carro de contado puede implicar renunciar a invertir ese dinero, y viceversa.
Este concepto cambia cómo evalúas opciones: la pregunta ya no es solo cuánto cuesta algo, sino qué sacrificas a cambio. Antes de decisiones grandes, compara al menos dos alternativas realistas, incluyendo el valor de tu tiempo.