Un gap es un salto en el gráfico de precios: el activo abre la sesión en un nivel claramente distinto al cierre anterior, dejando un vacío sin negociación entre ambos puntos. Ocurre porque mientras el mercado estaba cerrado llegó información nueva —resultados, noticias, datos económicos— y las órdenes acumuladas empujan el precio de apertura lejos del cierre.
En la BVC los gaps se ven en acciones locales tras anuncios corporativos o movimientos fuertes del petróleo y del dólar durante la noche. Quien opera mercados de Estados Unidos desde Colombia los nota con frecuencia tras reportes de resultados publicados fuera del horario de negociación.
Para un principiante, la lección práctica es que un stop loss no garantiza el precio exacto: si el activo abre con gap por debajo de tu stop, la orden se ejecuta en el nuevo precio, con una pérdida mayor a la planeada.