Cobrar por horas es el modelo clásico del freelance: fijas una tarifa horaria y facturas el tiempo trabajado. La tarifa correcta no sale de dividir tu antiguo sueldo entre horas laborales: tiene que cubrir tu seguridad social, vacaciones no pagadas, equipos, impuestos y las horas no facturables de cada mes.
En Colombia, el independiente asume aportes a salud y pensión sobre la base que define la norma vigente, y suele operar con RUT, cuenta de cobro o factura electrónica, con posibles retenciones según el contratante. Todo eso debe estar incorporado en la tarifa que negocias.
Lleva registro riguroso de tu tiempo y deja por escrito alcance, tarifa y forma de pago antes de empezar. Con experiencia, considera migrar hacia cobros por proyecto o por valor entregado: el modelo por horas pone un techo a tu ingreso, porque las horas del día son finitas.