Un producto estructurado combina dos piezas: una base de renta fija que busca proteger todo o parte del capital, y un componente derivado cuyo resultado depende de un activo subyacente, como un índice bursátil o el dólar. El retorno final se define por fórmulas y condiciones pactadas desde el inicio.
En Colombia los ofrecen principalmente bancos, fiduciarias y comisionistas a clientes de ciertos perfiles, a veces bajo nombres comerciales propios. La documentación del producto detalla el plazo, las condiciones de protección del capital y los escenarios de pago, y conviene leerla completa antes de firmar.
Su complejidad es el mayor riesgo para un principiante: la protección de capital suele aplicar solo si esperas hasta el vencimiento, salir antes puede costar caro y las comisiones vienen implícitas en la estructura. Si no puedes explicar con tus palabras cómo gana o pierde, todavía no es para ti.