El VaR responde una pregunta concreta: ¿cuál es la pérdida máxima esperada de un portafolio en cierto horizonte, con cierto nivel de confianza? Se estima con métodos históricos, paramétricos o simulaciones de Monte Carlo. Lo que no dice es cuánto puedes perder en el porcentaje de casos que queda por fuera.
En Colombia la Superfinanciera exige a bancos, fiduciarias y administradoras medir el riesgo de mercado con metodologías de este tipo, y es común encontrar el VaR en las fichas técnicas de los fondos de inversión colectiva como indicador comparable de riesgo.
Su debilidad famosa: subestima los eventos extremos, justamente los que más duelen. Úsalo para comparar el riesgo relativo entre fondos o portafolios, pero no lo leas como el peor escenario posible; los mercados han superado sus VaR muchas veces en cada crisis.