Declarar cripto en renta significa incluir tus criptoactivos en la declaración del impuesto: tanto la tenencia, que hace parte de tu patrimonio al cierre del año, como las ganancias por vender, intercambiar o recibir pagos en estos activos. Que sean digitales o estén en el exterior no elimina la obligación.
La DIAN los ha tratado como activos intangibles: se declaran dentro del patrimonio por su valor, y las utilidades por su venta son ingresos gravados según las reglas vigentes. Además, los exchanges han quedado sujetos a reportes de información, así que la autoridad tiene cada vez más visibilidad sobre estas operaciones.
Un error común es creer que solo se tributa al convertir a pesos: intercambiar una cripto por otra también puede generar ganancia gravable. Guarda tu historial de compras con fechas y valores para calcular el costo, y considera apoyo profesional en casos complejos.