KYC (know your customer, 'conoce a tu cliente') es el proceso mediante el cual bancos, fintech, exchanges y otras entidades verifican tu identidad antes de dejarte operar: documento de identidad, selfie o biometría, comprobación de datos y preguntas sobre el origen de tus recursos. Su propósito es prevenir lavado de activos, financiación del terrorismo y suplantación.
En Colombia hace parte del sistema de administración de riesgo de lavado (SARLAFT) que exige la Superintendencia Financiera a las entidades vigiladas. Lo vives al abrir una cuenta, activar Nequi o Daviplata con tu cédula, o registrarte en un exchange de criptomonedas que opere formalmente: sin completar el KYC, no hay cuenta.
Que una plataforma te pida KYC riguroso suele ser buena señal de formalidad; una que acepta dinero sin verificar nada merece sospecha. Eso sí, entrega tus documentos solo por los canales oficiales de la entidad: el phishing disfrazado de 'verificación' es común.