Una fintech combina tecnología y finanzas para prestar servicios que antes eran exclusivos de la banca tradicional: pagos, créditos, inversiones, remesas o seguros, casi siempre desde una app. Su ventaja suele estar en procesos más ágiles, menos papeleo y costos operativos bajos, aunque no todas están autorizadas para captar dinero del público.
Colombia es uno de los ecosistemas fintech más activos de la región: billeteras como Nequi y Daviplata masificaron los pagos digitales, hay plataformas de crédito en línea, y figuras regulatorias como las SEDPES y el sandbox de la Superintendencia Financiera permiten innovar bajo supervisión.
Antes de entregar tu plata a una fintech, verifica si está vigilada por la Superfinanciera o inscrita ante la autoridad correspondiente, y qué pasa con tus fondos si la empresa quiebra. La comodidad de la app no reemplaza la debida diligencia.