Una línea de crédito es un cupo aprobado que puedes usar total o parcialmente cuando lo necesites. Solo pagas intereses sobre el saldo que efectivamente utilizas, y a medida que abonas capital el cupo se libera de nuevo, por eso se le llama crédito rotativo.
En Colombia toma varias formas: cupos rotativos bancarios, sobregiros, tarjetas de crédito y cupos digitales en apps financieras. Todas están sujetas al límite de la tasa de usura que certifica la Superintendencia Financiera, aunque el costo real varía mucho entre productos y entidades.
El riesgo típico es tratar el cupo disponible como si fuera ingreso propio. Tener la línea abierta no cuesta lo mismo que usarla: revisa la tasa, las comisiones de manejo y procura que el saldo utilizado guarde proporción con tu capacidad real de pago mensual.