En una titularización, una entidad que tiene derechos sobre flujos futuros —créditos hipotecarios, peajes, facturas, arriendos— los cede a un patrimonio autónomo, que emite títulos vendidos a inversionistas. Estos reciben los pagos que generan esos activos, y el originador obtiene liquidez inmediata sin esperar años de recaudo.
En Colombia el ejemplo más conocido es la Titularizadora Colombiana, que emite títulos respaldados en cartera hipotecaria negociados en la BVC. También se han titularizado proyectos inmobiliarios y de infraestructura, ampliando las opciones de inversión en renta fija local.
Si te ofrecen un título de estos, lo relevante es la calidad de los activos que respaldan los pagos y la calificación de riesgo de la emisión, no solo la rentabilidad prometida. La crisis financiera de 2008 mostró lo que pasa cuando se empaquetan activos de mala calidad.