El FCF (flujo de caja libre) es el efectivo que genera una empresa después de cubrir su operación y las inversiones necesarias para mantenerla y crecer. Es la plata que de verdad queda para pagar deuda, repartir dividendos, recomprar acciones o acumular caja. Se calcula, en su forma común, como flujo de caja operativo menos capex.
Los analistas lo consideran más difícil de maquillar que la utilidad contable, porque el efectivo entra o no entra. Es el insumo central de la valoración por DCF y aparece en los reportes de emisores de la BVC; en sectores intensivos en inversión, como petróleo o energía, marca la diferencia entre años buenos y de apretón.
Contrasta la utilidad neta con el FCF: utilidades crecientes con flujo débil o negativo durante años son señal para investigar más. Un FCF alto por recorte de inversiones también puede estar hipotecando el crecimiento futuro.