El home bias es la tendencia a concentrar las inversiones en el propio país, simplemente porque sus empresas, su moneda y sus noticias nos resultan familiares. Es un sesgo documentado en todo el mundo: los inversionistas sobreponderan su mercado doméstico mucho más de lo que este pesa en la economía global, renunciando a diversificación sin darse cuenta.
Para un colombiano el sesgo es especialmente costoso: la BVC representa una fracción diminuta del mercado accionario mundial y está concentrada en pocos sectores como financiero, energía y petróleo. Tener el empleo, la casa, los ingresos y además todas las inversiones atadas a la economía colombiana multiplica la exposición a un mismo riesgo país.
No se trata de abandonar lo local, sino de dimensionarlo: revisa qué porcentaje de tu portafolio depende de Colombia y considera si algo de exposición internacional —con sus propios riesgos cambiarios— equilibraría el conjunto.