Abrir una posición corta significa vender un activo que no posees para recomprarlo después más barato y quedarte con la diferencia. En la práctica se hace pidiendo prestado el activo a un tercero, o usando derivados como futuros, opciones o CFDs que replican esa apuesta a la baja sin tener que prestarte nada.
En el mercado colombiano las ventas en corto sobre acciones locales son operaciones especializadas mediante figuras como las transferencias temporales de valores, así que la mayoría hace shorts sobre activos internacionales a través de plataformas extranjeras, con las advertencias regulatorias que eso implica.
El riesgo clave: en una posición corta la pérdida potencial es teóricamente ilimitada, porque un precio puede subir sin techo, mientras que la ganancia máxima está acotada. A eso se suman costos de préstamo y el riesgo de un short squeeze. No es una herramienta para quien apenas empieza.