El sesgo de anclaje es la tendencia de la mente a aferrarse al primer número que conoce y usarlo como referencia para todo lo demás. En finanzas, el ancla típica es tu precio de compra o un máximo histórico: cifras que se sienten importantes, aunque el mercado ya no las considere relevantes.
Se ve a diario: quien compró dólares o una acción de la BVC se niega a vender con pérdida 'hasta recuperar lo invertido', o quien vio el bitcoin en su máximo siente que cualquier precio menor es ganga. Al mercado no le importa a cuánto compraste.
Para contrarrestarlo, evalúa cada inversión como si la fueras a comprar hoy desde cero: ¿la comprarías al precio actual con la información actual? Si la respuesta es no, tu precio de compra no basta para mantenerla. Definir reglas de salida por escrito ayuda a que el ancla no decida por ti.