Un soporte es una zona de precio donde, en el pasado, aparecieron suficientes compradores para frenar las caídas. Se identifica uniendo mínimos anteriores en el gráfico. Funciona por memoria del mercado: muchos operadores ponen órdenes de compra cerca de esos niveles, reforzando el efecto.
Los analistas locales lo aplican a las acciones más líquidas de la BVC y, con mucha frecuencia, al dólar frente al peso: es común leer que la tasa de cambio 'respetó un soporte' antes de rebotar. También se usa intensamente en cripto.
No lo tomes como garantía: los soportes se rompen, y las rupturas falsas son frecuentes. Considera combinarlo con el volumen y con una gestión de riesgo definida; un soporte roto suele convertirse en resistencia, no en una segunda oportunidad de compra.