Un swap es un contrato derivado en el que dos partes acuerdan intercambiarse flujos de dinero futuros: por ejemplo, una paga tasa fija y recibe variable, o intercambian pagos en pesos por pagos en dólares. Se negocia normalmente fuera de bolsa (OTC) y sirve para cubrir riesgos o especular.
En Colombia los usan sobre todo empresas y bancos: una compañía con deuda en dólares puede contratar un swap de divisas para dejar de depender de los vaivenes de la TRM, y los swaps de tasa de interés locales suelen referenciarse al IBR.
Como persona natural rara vez contratarás uno, pero entenderlos te explica cómo las empresas manejan el riesgo cambiario y de tasas, algo que afecta sus resultados y, por lo tanto, el valor de sus acciones y bonos si inviertes en ellas.