El ROE (return on equity o retorno sobre el patrimonio) mide la utilidad neta que genera una empresa en relación con el capital de sus accionistas: utilidad neta dividida entre el patrimonio. Es, en esencia, la rentabilidad que el negocio le produce a sus dueños con el dinero que ellos tienen invertido.
Es uno de los indicadores más citados al analizar acciones, incluidas las de emisores de la BVC como bancos, holdings y energéticas, cuyos informes trimestrales permiten calcularlo. Comparar el ROE de una empresa con el de sus pares del mismo sector da una idea de quién usa mejor el capital.
Ojo con una trampa clásica: una empresa muy endeudada puede mostrar un ROE alto solo porque su patrimonio es pequeño frente a sus activos, no por eficiencia. Considera leerlo junto con el endeudamiento y el ROA para saber si la rentabilidad viene de gestión o de apalancamiento.