El CAGR es la tasa de crecimiento anual compuesta: responde a qué ritmo constante habría tenido que crecer una inversión cada año para pasar de su valor inicial al final. Se calcula elevando el valor final dividido el inicial a uno sobre el número de años, y restando uno. Suaviza los altibajos y permite comparar inversiones de plazos distintos.
Sirve para preguntas cotidianas del ahorrador colombiano: a qué tasa creció realmente ese fondo o ese CDT que fuiste renovando durante cinco años. Eso sí, con la inflación local, conviene distinguir el CAGR nominal (en pesos corrientes) del crecimiento real de tu poder de compra.
Su limitación es que esconde la volatilidad: dos inversiones con el mismo CAGR pueden haber tenido trayectorias muy distintas, una tranquila y otra con caídas fuertes en el camino. Úsalo para comparar resultados de largo plazo, mirando también qué tan movida fue la ruta.