Se llama deuda buena al crédito que financia algo capaz de generar valor futuro: un activo que se aprecia, produce ingresos o aumenta tu capacidad de ganar dinero. Pagas intereses, sí, pero lo financiado devuelve más de lo que cuesta la deuda. La clave es la relación entre el costo del crédito y el retorno de lo que compras.
Ejemplos frecuentes en Colombia: un crédito hipotecario para vivienda que habitas o arriendas, un crédito educativo que mejora tu perfil profesional, o financiación de maquinaria e inventario para un negocio. Existen incluso líneas con condiciones preferenciales para estos fines.
La etiqueta no es automática: una hipoteca que asfixia tu presupuesto o una carrera sin salida laboral pueden volverse carga. Antes de endeudarte, compara la tasa contra el beneficio esperado de forma realista y verifica que la cuota quepa con holgura en tus ingresos.